Nada más refrescante que escuchar el sonido del agua en verano. Solo ese estímulo sonoro ya te ayuda a combatir el calor. Los manantiales de agua dulce, las fuentes de agua, en el campo, en plena Naturaleza, son un regalo de Dios. O de la Virgen. Muchas de ellas llevan el nombre de una Virgen, como el de la Virgen de Villaoril, cuya fiesta es el veintiocho de Setiembre. Generalmente van a asociadas a propiedades salutíferas de sus aguas. Curan males del cuerpo, incluso algunas están 'especializadas' en diferentes partes, las de Villaoril están indicadas para afecciones de la piel, o de los huesos.
Villaroril es un lugar tranquilo, solitario hasta el día de la fiesta, ese día aparece cantidad de gente, sobre todo de la Galicia cercana ( a los gallegos les encantan las romerías ) a esta le llaman 'la de los gallegos'. Suelo ir en Primavera, a veces, si puedo, incluso me gusta estar allí el día de San Juan hasta que se hace de noche. Y recoger agua para traérmela a casa. Debe ser algo atávico, propio de la naturaleza galaica; lo hacía mi abuela materna, Xela, cuando íbamos a San Pedro de Nos, en La Coruña, cerca de Santa Cristina. Entrábamos en una pequeña cueva, oías el agua, casi no llegaba la luz..... era emocionante. La fuente de Villaoril está en una hondonada de terreno, cubierto de hierba, hay manzanilla, menta,... Bajo por una cuesta, tapizada como digo de una hierba tupida, te apetece caminar descalza. El agua sale muy fría, y cae a un pequeño pozo poco profundo. Es relajante escuchar el borboteo del agua. Sentarte y vivir la libertad que te ofrece ese lugar. Porque hay lugares que te permiten sentirte libres. Todo un lujo a mi alcance. Y al de todos los que se quieran acercar a la fuente de Villaoril.
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