domingo, 1 de diciembre de 2013

Mateo

Mateo es mi nieto. Mi primer nieto y quizá el único. Me hubiera gustado que hubiera sido una niña, pero vino Mateo. Tiene una voz bastante potente, digo voz porque la emplea ya como voz, no grita; habla. Solo dice  Oh oh oh oho ohho ohho, pero inquiere a su padre con la mirada y el gesto. Levanta la barbilla y se comunica. Se parece a este Niño Jesús de la Iglesia de San Miguel de Palma de Mallorca. Este Niño Jesús es el Hijo de la Virgen de la Salud, me he acordado de ella al subir el post de la Virgen de Villaoril. También tiene agua salutífera. Esta al lado de esta imagen, de bello mármol blanco, en la parte de abajo de su camarín. Ahora es un simple grifo. Los turistas inundan esta iglesia, que hace años estaba siempre sin gente,  entraras a la hora que entraras, y encima tenías que hablar con el Párroco para que te dieran agua de la Virgen. Ahora se ve que se han cansado de guardar la llave, han abierto el camarín y han puesto un grifo.
 
La Iglesia está en una colina, casi una pequeña montaña, y cuando los barcos el rey Jaime I entraron en la Bahía de Palma y el rey se bajó, vino en caballo con su séquito porque había ofrecido a la Virgen, a la Dona de Aigua ( es así, y así hay que admitirlo ) la que daba Salut, que lo primero que haría si conquistaba la isla sería ir a verla. Y vino, y se edificó una primitiva iglesia. Y aquel manantial está hoy canalizado, pero el agua es la misma. Y Mateo se parece a este Niño Jesús. Es grande, muy grande, y tiene unas manos también grandes, fuertes, da muchos golpes encima de una galleta con ojos que le ha comprado su padre para que se entretenga en la 'hamaquita' donde lo sientan, porque no se puede tener en brazos pesando ocho kgs y medio a los cuatro meses.

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