No sé si iré a ver este Cristo algún día, ni cuando, y también puede ser que nunca vaya, eso querrá decir que yo me habré ido antes que mi amigo de esta orilla, que mi amigo invisible, pero si él es quien se marcha primero, entonces sí es seguro que no dejaré de acercarme a conocerlo, ahí clavado en su Cruz, sobre ese muro de sillería. Iré a hacerle algunas preguntas sobre mi amigo invisible. No para aclararme nada sobre él pues ya me basta, llega y colma suficiente lo que sé, y no deseo ampliar más el curriculum, que es muy amplio y variado. Deseo preguntar cómo está, dónde, y si le dejan comunicarse conmigo aunque sea un momento y me aterre
Para mí es todo un tesoro saber todo, o casi todo, acerca de mi amigo invisible, y aún algunas cosas desearía no haberme enterado con tanto pormenor, hubiera sido mejor para mi salud mental, pero bueno, ya está hecho y además 'ye lo que hay' y con eso puedo adornar otra corona de espinas y ponérsela a ese Cristo o puedo ofrecerle un pequeño, porque no tengo mucha capacidad en organizar grandes ofrendas, ramo de violetas y rosas amarillas, que serían sus y mis oraciones para que, cuando Cristo vuelva en majestad, poder verle y verme en el lado derecho, con los justos, y no echados al fuego eterno, porque, donde él vaya quiero ir yo también. A los amigos hay que acompañarlos siempre. Y yo solo tengo este. Y le quiero mucho.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarIré a ver ese Cristo. Mi amigo invisible no me habla nunca desde su nombre visible. Me borró de su vida para siempre hace mucho tiempo. No tengo su venia para hablarle. No existo para él. Sí para sus 'discípulos del silencio'. Tampoco estos hablan mucho 😎 y suplen al amigo invisible cómo pueden y este les deja margen, no mucho y siempre por descarte.
ResponderEliminarMi lugar en su vida es un no lugar.