Luisa Buglió Mato, de Cariño. Luisa. De izquierda a derecha, Luisa, Pepe, Isabel , Tury ( Juan Antonio ) Macu ( Mª Ángeles ) y Llelle ( Enrique ) Ahora me fijo, Pepe está subido al bordillo para parecer más alto que yo, pero yo soy la mayor. No estaba con ellos, yo venía caminando de casa de la abuela a casa de mamá y los encontré en el jardín. Me habían dicho que los buscara que estarían por allí y que regresaramos juntos. No me gustaba andar siempre de una casa a la otra, pero en cuanto mi madre no me soportaba ... hala, a casa de la abuela unos diítas. Y se conoce que aquí tocaba regresar al redil. Los niños Pellicer. Luisa Buglió, de Cariño, pelirroja. Cuando había marea alta y tormenta en el mar, el agua les entraba por debajo de la puerta. Luisa vino a la ciudad a servir. Y nos cuidaba, nos contaba historias de meigas chuchonas y de la Santa Compaña. Todos como somos hoy. Ya estamos solos. Ni Luisa, ni mamá, ni papá, ni abuela. Nadie. En el fondo se han ido sin avisar, como si hubiéramos llegado a casa para ir al baño y cenar y allí no hubiera nadie, y Luisa hubiera desaparecido por la calle. Dejándonos solos, ahora tengo que cuidarlos yo. Pues sí que .....domingo, 28 de abril de 2013
Los niños Pellicer se hacen una fotografía para la posteridad en el jardín de Méndez Núñez.
Luisa Buglió Mato, de Cariño. Luisa. De izquierda a derecha, Luisa, Pepe, Isabel , Tury ( Juan Antonio ) Macu ( Mª Ángeles ) y Llelle ( Enrique ) Ahora me fijo, Pepe está subido al bordillo para parecer más alto que yo, pero yo soy la mayor. No estaba con ellos, yo venía caminando de casa de la abuela a casa de mamá y los encontré en el jardín. Me habían dicho que los buscara que estarían por allí y que regresaramos juntos. No me gustaba andar siempre de una casa a la otra, pero en cuanto mi madre no me soportaba ... hala, a casa de la abuela unos diítas. Y se conoce que aquí tocaba regresar al redil. Los niños Pellicer. Luisa Buglió, de Cariño, pelirroja. Cuando había marea alta y tormenta en el mar, el agua les entraba por debajo de la puerta. Luisa vino a la ciudad a servir. Y nos cuidaba, nos contaba historias de meigas chuchonas y de la Santa Compaña. Todos como somos hoy. Ya estamos solos. Ni Luisa, ni mamá, ni papá, ni abuela. Nadie. En el fondo se han ido sin avisar, como si hubiéramos llegado a casa para ir al baño y cenar y allí no hubiera nadie, y Luisa hubiera desaparecido por la calle. Dejándonos solos, ahora tengo que cuidarlos yo. Pues sí que .....
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...traigo
ResponderEliminarecos
de
la
tarde
callada
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...
desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ
COMPARTIENDO ILUSION
MONICA
CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...
ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE DJANGO, MASTER AND COMMANDER, LEYENDAS DE PASIÓN, BAILANDO CON LOBOS, THE ARTIST, TITANIC…
José
Ramón...
Me gusta verte así, plena de cordura y bondad. Como deberías mantenerte siempre.
ResponderEliminarNo lo estropees.
Por favor.
Lo siento ya está todo roto y estropeado. Y no tiene arreglo.
EliminarAdoro tu sensibilidad. De lo demás no sé nada.
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