sábado, 9 de febrero de 2013
Una madre y sus dos hijos. La escena no pintaba bien. Y la historia de la familia no acabó bien. Porque las cosas acaban de dos maneras. Mal, como esta, dejando detrás de sí mucho dolor, amargura e infelicidad. O simplemente un final tranquilo. De esos que terminan en el cementerio, cuando después de dejar allí a la madre, que lo es todo, los hermanos se dan cuenta que, en realidad, ella les ha dejado la mejor herencia: su amor por todos. Y ese amor recae sobre ellos como un bálsamo reconfortante, que los une como cuando eran niños y jugaban en el jardín hasta la hora de regresar a casa, y allí, mamá esperaba con la cena preparada. Y con su leve, suave, esperanzada y bella sonrisa. Sonrisa de madre, llena de luz, de primavera, de promesa de nuevos días de verano, de playa, de meriendas y de aventuras. De vida.
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No, doña Feli no fue una buena madre. Ella sólo se preocupó de ser la niña más mona de Madrid, y, además, la musa del excelso poeta.
ResponderEliminarY el excelso poeta era un hombre violento, machista y vulgar. Pero ella se empeñó en que vivía en una corte provenzal, donde sólo reinaba la belleza y el roman courtois. Cuando en realidad moraba en una cárcel decadente en mitad del Bierzo.
Entre tanto los hijos crecían en soledad y sus cerebros se volvían tristes y amargos. Y el de Leopoldo María se deshacía como una telaraña.
También doña Feli tuvo sus escarceos amorosos, aquí nadie se salva. Y los niños cada vez más solos, más locos y más tristes.
Como muy bien dice Michi en la segunda película "ni fuimos felices ni el pasado es hermoso"
Un saludo.
Sí, nadie se salva. Excelente post, Kreisler, excelente post.
EliminarPasado el tiempo, Kreisler se ha ido. Le tenía que haber dicho y no lo hice, que Dña.Feli era transmisora de una enfermedad genética; la locura esquizoide. Su hermana lo fue, una enferma mental, y esa locura la heredó el segundo de sus hijos. A los otros dos les tocó la pedrea. Ella se enamoró de un poeta homosexual, Cernuda. Tengo un libro, que compré en Valladolid,cuando nació mi segundo hijo, Pablo, se titula Espejo de Sombras, me gusta releerlo. Kreisler, te echo de menos tanto ....
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