A Ina. Post de Atrio.org del día 14 de Julio de 2010. Respuesta a su comentario de las 10.20 am. del 15 de Julio 2010. Con todo mi afecto y respeto.
Pides derechos para los que sufren por ser señalados diferentes. No sabes que lo que pides ya no les hace ninguna falta. A esos 'diferentes' que mencionas y que te dan tanta pena por su triste destino, les gusta proclamar su 'diferencia' en eventos tales como el Desfile del Orgullo Gay, del que no dejo imágenes porque son hirientes, obscenas y evidencian el grado de diferencia tan enorme ( gracias a Dios ) que nos separa de toda esa pobre gente, que ha renunciado a su dignidad como ser humano. No te disculpes diciendo que son minoría, que hay otros hombres con esa misma 'tendencia' ( Luis Pesciallo, ya sabes ) que no son exhibicionistas..... como si la discreción fuera un atenuante que justificara su inclinación, su desviación, en suma; su pecado.
También me gustaría dejar claro que si tu abuela te deja en un sitio con el encargo de que no te muevas de él, tu deber es quedarte donde ella te dejó. Hay que ser obedientes ........
Las leyes del Estado no son para que nadie reflexione, son mandatos, son órdenes de obligado cumplimiento, aún cuando se desconozca su existencia. Los documentos de la Iglesia se basan en la doctrina de esta, ¿ sí ? por mucho que el hombre, que la mujer, estudien, reflexionen sobre ella, no dejan de ser de obligado cumplimiento, pero la gran diferencia frente a las Leyes del Estado, es que, en el caso de la Iglesia, sí sabemos, los que pertenecemos a Ella, qué cosas son las que no está permitido pensar, decir, hacer ..... y en el caso que no queramos seguir sus mandatos podemos vivir sin ellos, fuera de la Iglesia, tranquilamente, sin agobios externos. Fuera de la Ley del Estado no se puede vivir, pero fuera de la Ley de Dios, sí se puede. Y la libertad del hombre reside en su conciencia. Ninguna ley de Dios se impone por encima de esta. Obre en consecuencia y será libre. Es lo que hacen esos homínidos de los camiones del desfile gay: son libres. Parecen felices. Quizá lo son. No temen ya la mirada crítica de la Iglesia, pero, es evidente que no están en comunión con Ella, si a ellos no le interesa ¿ por qué recriminarle a la Iglesia algo en lo que no tiene absolutamente ninguna responsabilidad ? La leyes de Dios no admiten parches o complementos. Son las que son. Cada quien pude tener su propia opinión. Pero no puede elevarla a jurisprudencia, señorita Ina.
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